Últimamente no dejan de decirnos que si la deuda pública por aquí, que si la deuda pública por allá … Algunos nos dicen que la deuda pública española es una auténtica aberración, otros, en cambio, nos dicen que somos de los países desarrollados que tenemos una deuda Pública más baja …
La cuestión esta en que quizá todos tienen algo de razón, y quizá todos están algo equivocados. En primer lugar, el gran problema de la economía española quizá no sea tanto la deuda pública, si no la deuda privada, de la que nunca se habla. Hace dos años, la deuda pública junto con la privada era del 250 % del PIB, y no ha podido nada más que crecer desde esa fecha -por lo menos, la parte de la deuda pública-.
Quizá una de las mayores preocupaciones del Gobierno no debería ser tanto el cómo pagar la deuda pública, si no el cómo van a pagar sus ciudadanos, sus bancos, y sus empresas, tal cantidad de deuda privada.
Sin embargo el Gobierno ha decidido hacer justo lo contrario, pensando que la mejor forma de resolver la crisis es que sus ciudadanos se endeuden -con su complicidad- para comprar unas viviendas que todavía siguen teniendo unos precios inflados -favoreciendo los intereses de la banca, dicho sea de paso-.
Es decir, no sólo no van a reducir la deuda pública con esta medida, si no que además van a aumentar la deuda privada con medidas como estas.
Pero el otro gravísimo problema de la deuda española no es su porcentaje con respecto al PIB per se, si no el porcentaje de deuda pública -y privada- que está en manos de entidades extranjeras, es decir, la deuda externa.
Podemos ver esto fácilmente con el ejemplo japonés, un país que a pesar de tener una deuda pública tres veces superior a la española -alrededor del 200% de su PIB-, al tener un porcentaje cinco veces inferior, con respecto al PIB, de deuda externa -pública y privada-, paga unos intereses menores por su deuda que el Gobierno de España.
